¿Cómo funciona la Unión Europea?
12 de marzo, 2012 // Etiquetas: estafas, europa, Negocios, union europea // 1 Comentario

Durante esta semana he tenido la oportunidad de vivir de primera mano el funcionamiento real de la unión europea. He estado con políticos, empresas y lobbies que se dedican a gestionar la trama establecida en Bruselas, y he podido ver cómo funcionan las cosas “de verdad”.
En general, la mayoría de la población no entiende el nivel de importancia de lo que se cuece en Bruselas. En muchas ocasiones nos quejamos del gobierno y las nuevas medidas, pero no nos damos cuenta que en realidad es simplemente una traducción o adaptación de una directiva europea. Aproximadamente el 80% de la legislación que se establece en los países miembros es la adaptación local de lo que se define en el congreso (algunos dicen el 60 o el 70%), y por tanto los países poco pueden hacer, salvo adaptarse o pagar multas.
Es por esto que alrededor de Bruselas se juntan más de 15.000 personas en la profesión del lobby, o “grupos de presión”. Esto consiste básicamente en el contacto con aquellos que redactan las leyes de forma que se aseguran que éstas acaban de forma beneficiosa para ellos. Es lo mismo que ocurre en Estados Unidos, con la salvedad de que aquí los lobbies no tienen permitido dar dinero a los congresistas (directamente).
Todos ellos repiten hasta la saciedad que su labor es imprescindible. Son el nexo de unión entre los políticos y lo que ocurre en realidad, dando a estos últimos información de primera mano de las implicaciones que pueden tener las nuevas leyes, o incluso lo que ocurre en el “mundo real” y formas de mejorar el sistema. Hasta aquí muy bonito, sin embargo, ¿En qué consiste el lobbying?
La actividad es básicamente la de conocer a mucha gente en el entorno político de Bruselas. Asistir a muchas comidas, cenas, eventos, fiestas, recepciones, congresos y demás gaitas, y convencer a nuestra contrapartida de que nosotros tenemos razón. Un factor común entre los grupos de presión es que no utilizan palabras como “ayudar”, “apoyar”, “consultar” o “asesorar”. Todos ellos siempre utilizan “influir” a los políticos para que tomen sus decisiones.
El astuto lector se habrá dado cuenta ya de la problemática del asunto. Dado que no hay suficientes funcionarios europeos, es imposible que un político pueda tomar decisiones por si mismo. No hay, digamos, grupos de asesores especialistas en todos los temas (desde empleo, hasta medio ambiente, bancos, ejércitos, transportes, agricultura, etc). Nuestros entregados congresistas trabajan día y noche para tomar decisiones de temas completamente variados y solo cuentan con dos o tres personas en su equipo.
Aquí es donde entran en escena los grupos de presión indicando a nuestros amigos los políticos cual es el camino a tomar. Sin embargo montar (y gestionar) un grupo de presión es difícil, caro e implica comer muchas pollas invertir muchos recursos, por lo que no todo el mundo tiene acceso a una oficina en Bruselas.
Algunas entidades afables y felices ofrecen la posibilidad de asociarse (una especie de patronal a nivel Europeo), y defienden los intereses de distintos grupos. Pueden estar organizados por países, regiones o sectores.
También existen lobbies dentro de los países, ¡por supuesto! Entidades regionales también pujan por sus intereses en el país del chocolate (el de comer, el otro es en el país vecino). Cataluña, el País Basco, Lombardía, Chipre o Escocia por poner algunos ejemplos luchan en muchas ocasiones en contra de su digna madre patria.
La pregunta del millón, para aquellos que hayan seguido leyendo es entonces ¿Quién hace lobby por los que no tienen recursos? Desde el mismo medio ambiente (que no tiene mucho dinero, y se tiene que contentar con los pobres de Greenpeace), hasta los propios desempleados, autónomos, usuarios de sistemas de transportes, sanitarios u otros servicios “minoritarios y sin importancia”. Como yo mismo no era capaz de obtener una respuesta me decidí a preguntar, a riesgo de ser expulsado del elitista grupo de gente de corbata que come canapés de jamón. Y las respuestas fueron muy esclarecedoras
- La representante del lobby de empresas Holandesas: “Pero… ¿Quién es la gente? Eso no existe como concepto”.
- La representante de un grupo químico de Oriente Medio: “Nosotros no ponemos las leyes, solo las influimos. Como no votamos, no somos responsables de lo que ocurre con ellas”.
- El representante de un lobby de grandes grupos agroalimentarios: “Para eso se votan a los políticos, para que tomen decisiones por los ciudadanos que luego podamos influir”.
No tengo más que decir señoría.
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