El problema de España son los Españoles

Me preguntan en los Paises Bajos. ¿Se levantará España de la crisis? Y yo digo… ¡nunca! Soprendidos, les explico:

El problema, amigos mios, somos nosotros. Pero antes de empezar el flame y que los trolls aparezcan, déjenme explicarles.

Gritan algunos ¡la culpa es de Rajoy! y otros ¡la culpa es de Zapatero! No, ¡la culpa es de Botín! No, la culpa es del rey! Y al final es que todos tenemos razón, porque la culpa es de nuestro ADN, genes, o machoiberiquismo. Que es que esto no es nuevo, que llevamos siendo así desde que reconquistamos esta piel de toro a la que hacemos tanto daño.

La historia nos lo demuestra. Tal y como éramos en la España de Isabel y Fernando, así somos ahora. Algo más civilizados quizá, y con mejor olor corporal (en algunos casos), pero lo mismo al final. Hemos cambiado al tonto del pueblo por los chonis, y a los conde duques por ministros, pero misma mierda al fin y al cabo, la que comen los de abajo quiero decir. Incluso en nuestra edad de oro, conquistando allende había algo de valor, ya todos éramos hidalgos y robábamos de donde se pudiera, legal o ilegalmente. Hasta se tuvieron que inventar la palabra corsario para no llamarles piratas al servicio del rey. Supongo que debe ser lo más parecido a lo que hoy conocemos como guardia civil.

Hagamos un poco de reflexión. ¿Quién no conoce a un “listo”? (note las comillas el avispado lector). Ya sabemos que un “listo” es aquel que se aprovecha de las circunstancias o de otra gente para sacar provecho para si mismo. El listo que contrató la hipoteca en yenes, el listo que hace triquiñuelas para ahorrarse pagar a hacienda, el listo que tiene horas sindicales y las aprovecha para tener un segundo trabajo, o el listo que se pone de baja falsa para cobrar de la seguridad social mientras atiende “otros negocios”. El Español de a pie es un “listo” por defecto, y esto es lo que está en nuestros genes, porque somos así. Trileros profesionales que buscamos el bien común, de lo común que es mío. Ya fuéramos armados con mandobles y escudo, toledana y capa, panfleto e imprenta o facebook y twitter. Los que antes vendían remedios milagrosos con las uñas de san cucufato, un tiempo después tocaban los cojones con las flores de bach y la homeopatía, y ahora nos venden libros de autoayuda donde todo es posible si lo piensas muy muy muy fuerte (pero con cuidado de no cagarse encima).

Sin embargo, como buenos “listos”, somos envidiosos. “Yo solo estafo unas perrillas a haciénda, no soy como los empresarios que defraudan millones” dicen muchos. “Por no ir un día al trabajo no va a pasar nada, peores son los funcionarios que nunca hacen nada” diría otro. Una de las mejores habilidades del “listo español” es quitarse culpa o responsabilidad, porque alguien hace lo mismo, o lo hace más grande. “Yo solo hurto cosas por menos de 400€, peores son los cabrones que roban bancos, o los que venden drogaina!”. Nuestra envidia hace que lo que hacemos mal no cuente, y cuando tenemos que pagar por nuestras acciones, no pensamos en las putadas que hemos hecho a los de abajo (léase, los un-poco-menos-listos), sino que nos sentimos estafados porque alguien se preocupa más de nuestras pequeñas fechorías que de las más grandes. de las de los über listos.

Hagamos un poco de extrapolación. y pensemos en las clases altas. La aristocracia más importante y pellejera de nuestra sociedad. Políticos, grandes empresarios, elementos de televisión y otros famosetes, deportistas, etc. Cada uno con sus habilidades especiales (como cada buen españolito). Uno sabrá jugar muy bien al tenis, el otro tendrá mucha labia, y alguien chupará pollas de forma divina. (Curiosamente no hay muchos excelentes ingenieros, matemáticos, filósofos, científicos, o gente que pueda cambiar el mundo “de verdad”). Al final esta gente no han hecho nada más que ser españoles. Usar sus habilidades y las oportunidades para ser más listos que otros. Y es que si gracias a nuestro conocimiento innato de la fiscalidad, y de nuestro contacto directo dentro de hacienda somos capaces de hacer que nuestra empresa no pague un duro de impuestos… ¿Pues por qué no? ¿Acaso no hay un listo mayor beneficiándose de todos más que nadie?

Y es que somos el país de los chulos de Madrid, del dame esa subvención porque me toca, del chupa de Europa porque lo merecemos y hasta hemos creado palabras tan bonitas como testaferro o estraperlo (cabe decir aquí que los originarios de tal fraude en los 30 eran Holandeses!), pero siempre hubo y habrá grandes nombres españoles a la vanguardia del timo y el listisismo. El famoso caso del aceite de colza, filesa, caso guerra, rumasa (y nueva rumasa!), godó, roldan, gal, gescartera, malaya, etc… No nos vayan a faltar nombres, hombrepordios. Tanto como no nos faltan partidos políticos, sindicatos, ONGs, asociaciones, fundaciones, empresas, entidades religiosas de cualquier índole y famosetes. En los índices de transparencia no salimos tan mal parados, será porque trabajamos bien la imágen pública y todavía tenemos buenas playas, que al fin y al cabo como dijo Rajoy, “España no es Uganda”

España no está en crisis. En España somos así, el único problema es que la densidad de listos ha aumentado de forma exponencial en los últimos años (circunstancias ajenas, por supuesto). Y como dijo Arquímedes, todo cuerpo sumergido en agua, ejerce un empuje de abajo a arriba igual al peso del volúmen desalojado. Y claro, de tanto que pesa nuestra jeta, al final se ha desbordado el tema y nos hemos ido todos a tomar por culo. ¿Los que pierden? Los menos “listos”, que venen a ser los honestos, trabajadores y buenagente.

Buena suerte con la que tienen encima!

 

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