Razones para no ir al cine

Lo se, el cine tiene ese feeling especial, esa sensación única, la pantalla grande, el sonido, el ambiente, todo. Pero no termino de tener claro cuánto vale todo eso.

La semana pasada fui al cine. La película no es muy importante en este caso, pero la sensación es que después de unos 5 o 6 meses sin pisar una de esas salas, me he dado cuenta de por qué no lo echo de menos, y por qué es una industria que poco a poco irá perdiendo números. Y cuidado, que no me refiero a la industria cinematográfica, sino a la de las salas de proyección.

En primer lugar, la entrada me ha costado 7,20€ lejos han quedado los 5€ en sesión normal de hace unos años, o las 300 pesetas de hace más años aún. No he comprado palomitas ni bebida por razones de ética personal, pero en ese caso la sesión me habría salido por 14 - 15€. Y en segundo lugar, la satisfacción, deja mucho que desear. Veamos:

  • Lo siento, mi sofá de casa en más cómodo. Me puedo estirar mejor y cambiar de postura tantas veces como quiera.
  • Puedo comer lo que quiera, una pizza, unos trancetos, doritos, o las albóndigas de hace dos días, puedo usar tenedor o las manos, y beber lo que quiera, si, incluso kalimotxo!
  • Si me meo, o similares, puedo dar a un botón con dos rayas verticales, e ir al baño, hacer lo que quiera y volver. Ahí estará la pantalla congelada, esperándome a que la vuelva a poner en movimiento. ¿Que me suena el móvil? Idem! Además, empieza y acaba cuando a mi me de la gana, sin horarios fijos ni colas.
  • Puedo ver la película en versión original, o en francés, o en ruso si me apetece. ¿Que quiero subtítulos? Dos clics.
  • Mi televisión no es de 400 pulgadas, pero tampoco las necesito estando a 2 metros de la pantalla. Además no me tengo que desnucar para verla si la sala está llena y me toca la 2ª fila. Y tengo un sonido 5.1 decente con el que tronar a los vecinos. Puedo sentir a chuck norris rompiendo las leyes de la termodinámica como si estuviera en mi propia casa.
  • No tengo enormes cabezas delante, niños gritando, señores comiendo palomitas como elefantes o abuelas comentando la última escena. Y si alguien lo hace, le puedo echar de mi casa
  • Y sobre todo, puedo ver las peliculas en gayumbos.

En serio, pagaría encantado� por poder ver las películas de estreno en la comodidad de mi casa. No es una cuestión de piratería o de tacañería, sino de disponibilidad. Es mi preferencia, y cada dia la de mucha más gente. ¡Hoygan! Si me ofrecen un torrent de pago con las últimas novedades en cine y series, aquí tendrían un subscriptor premium, pero al cine no me vuelven a llevar ni de coña.

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