En general, creo que hay tres tipos de workoholics o adictos al trabajo:
Los que lo sienten, de verdad disfrutan su trabajo, y el tiempo en la oficina (o donde sea) no pasa para ellos. Pueden tirarse horas y horas trabajando, porque el mayor subidón viene cuando llegan resultados. Suele darse mucho en trabajos artesanos y en mandos directivos.
O trabajadores de startups.
Los que les han lavado el cerebro, y a pesar de que ellos se sienten como los de arriba, en realidad han tenido un jefe o un “manager” suficientemente bueno para hacerles creer en el proyecto y hacerles pensar que, a pesar de que todos son prescindibles, él es imprescindible, y sin sus largas horas de trabajo, todo se derrumbaría. Estos suelen estar en casi todo tipo de puestos.
También en startups.
Y los que ni siquiera les han lavado el cerebro, son workoholics por obligación, no cobran horas extra, y además, tienen que poner buena cara. Típico de consultoras y empresas que venden “buenrollismo falso”
También típico de startups.
Bueno, he pasado por las 3 etapas en diferentes ocasiones
Ahora mismo creo que no estoy en ninguna, pero quien sabe.
Jjejeje, yo también… ahora por suerte, estoy en el primer caso
Yo lamentablemente estuve (me siento identificado) en el tercer caso, ahora no soy “workoholic”.
¿Quedamos algún dia para comer o que?
Me alegro Chapi eso quiere decir que las cosas van bien! Nosotros ahora estamos en plena subida del nuevo proyecto y tengo muy poco tiempo, pero a ver si sacamos un día para comer o cenar!