La historia de áRes:desarrollo
30 de julio, 2008 // 3 Comentarios
Los que me conocéis ya sabéis de qué hablo, y los que no, puede que os preguntéis de qué viene el dominio donde está alojado este blog (aresdesarrollo.es). Incluso si habéis entrado alguna vez os habréis preguntado qué narices es.
Atención: A partir de aquí sigue un post biográfico largo y coñazo, si no te interesa en absoluto quién soy o qué hago (cosa bastante probable), puedes pasar directamente al siguiente post.
Pues básicamente, viene a ser (aunque no lo parezca) la página de mi empresa, que si bien sirve de poco, está ahí. Hacía tiempo que quería poner una breve historia de lo que hace ya unos años montamos ingenuamente cuatro chavales y de lo que ha sido una de las mejores experiencias de mi vida.
Siempre fui bastante emprendedor, y no había momento en mi vida en el que no estuviera metido hasta el cuello en algún proyecto. Llevaba trabajando ya desde los 16 años en esto de los ordenadores, y cuando cumplí los 18, iluso de mi, pensé que lo podía hacer mejor, así que como ya tenía el gusanillo detrás de la oreja, empecé a reclutar mi “pequeña armada”.
La primera idea fue bastante bonita aunque idílica. Nuestra idea era hacer una “comuna de freelancers” asociados bajo una firma común. Quería tener un grupo de personas muy especializadas en temas concretos, a quien poder recurrir en caso de necesidad. Esta idea entusiasmó a 8 personas (si alguno lee esto que me cuente cómo le van las cosas!), aunque conforme fueron pasando las semanas, nos quedamos únicamente cuatro lobos solitarios.
Entonces surgió “Abycom”. Inicialmente queríamos llamarnos “Abydoss”, como el primer planeta que visitan en la película y serie Stargate, pero tras ver que en general el público lo transcribía como “ávidos” de avidez, vimos que no parecía el mejor nombre. Después de pensar durante largo rato, nos quedamos con AbyCom, el Com, de comunicaciones y Aby del nombre original. Lección aprendida: Piensa más veces el nombre, y asegúrate que tu madre puede escribirlo sin problemas al escucharlo
Nuestra idea siempre fué la autofinanciación con proyectos. 0€ de inversión, sin marrones para nadie. Así que el 100% de la inversión era nuestro tiempo. Esto hizo que uno de los cuatro dejara el proyecto, así que quedamos los tres finalistas para iniciar el proyecto. AbyCom, como empresa generalista de informática duró desde el 2003 hasta el 2005 aproximadamente. Solo el último año pudimos ver algo de dinero ya que todos los ingresos se reinvirtieron en la empresa, ahorrando así préstamos y créditos.
El modelo de funcionamiento de Abycom era sencillo, pero muy idealista. Cada socio cobraba únicamente por las tareas realizadas. Ya fueran gestión comercial, tareas administrativas o producción. Esto implicaba que si alguno de los socios decidía no trabajar durante x meses, podía hacerlo sin problemas, pero sin cobrar por ello.
Durante 2005 nos dimos cuenta que el modelo no funcionaba. Vender páginas web baratas a la par que hacer contratos de sistemas no era una buena fórmula. Esto unido a los problemas personales entre los socios provocó que decidiéramos disolver la empresa. Aquí empezó la etapa más dura como emprendedor. Un amigo que se convierte en socio para después convertirse en enemigo.
Como esto era algo que no se cuece de la noche a la mañana, uno de mis socios y yo, llevábamos ya tiempo barajando posibilidades, así que ya teníamos el plan para la segunda empresa en marcha. A los pocos meses de la larga, lenta y tediosa disolución, montamos lo que es hoy áRes:desarrollo.
Ya en áRes decidimos que necesitabamos una tercera persona para abarcar los proyetos que había encima de la mesa, y cogimos un buen amigo que había trabajado tiempo atrás con nosotros en Abycom, y empezamos a trabajar como locos.
También aprendimos de los errores. áRes se dedicaria exclusivamente al desarrollo de aplicaciones y a internet. Se centraría en proyectos de muy alta calidad con presupuestos elevados y seleccionaría muy bien sus clientes.
ESTA fue la clave del éxito.
Poco a poco, la compañía fué evolucionando más a lo que es ahora. Una empresa que gestiona mis servicios de consultoría, ya que todas las acciones no-core están completamente externalizadas. Los chicos de miel para el asno se encargan de todo el trabajo de diseño que necesitamos, yo sigo siendo un inútil en contabilidad, por lo que necesito una gestoría y no tenemos departamento comercial. Los clientes vienen solos.
Para los desarrollos más largos contamos con Interkram, la empresa de mi buen amigo José Manuel con quien tengo varios proyectos en común, y lo demás es historia conocida.
Hoy áRes:desarrollo ofrece consultoría de TIC, focalizada en servicios web. Negocios en internet, usabilidad y accesibilidad. ares es un catalizador que usa internet para conseguir los objetivos de sus clientes (esta frase me la apunto!)
Hubo momentos bastante duros y complicados, mucho estrés y muchísimo, muchísimo trabajo y horas. Muchas veces, claro, mal utilizadas (ey! al fin y al cabo solo tenía 18 años y ningún MBA!), pero fue sin duda la experiencia más enriquecedora de mi vida. Hace tiempo soñé que mi objetivo era tener un proyecto viable y rentable, y lo conseguí cuando la empresa fue rentable, con 21 años.
Entonces, si la empresa iba bien y estábas contento… ¿por qué te fuiste a Barcelona?
En Valladolid la situación estaba dominada. La empresa crecía y salvo sorpresas de última hora, el crecimiento estaba bastante asegurado. Había una buena cartera de clientes que mantenía la empresa en un statu quo. Pero faltaba algo, yo notaba que me estaba faltando una parte del mercado.
Y como cuando te falta algo en la vida, en secreto ella misma te da señales para que sepas dónde están las respuestas, recibí una oferta de Quim Falgueras, CEO de Emagister y uno de los jefes más inspiradores que he tenido.
La temporada en emagister me hizo ver las cosas desde una perspectiva totalmente distinta. No solo por la organización, sino por la calidad y capacidad de trabajo de su gente. Era un paso necesario que, de alguna forma, no podía conseguir en Valladolid. Y esto no fué más que un trampolín para los cientos de oportunidades que surgen cada día en esta ciudad.
¿Y qué pasó con áRes?
¡Pues sigue viva! ¡Y mejor que nunca! Aunque la única actividad propiamente dicha es la consultoría y coordinación de proyectos. Durante estos años hemos podido rodearnos de los mejores, y nos hemos especializado en hacerlos trabajar juntos, y sobre todo, entender más allá de las necesidades del cliente. De hecho, en muy pocos días, presentaré el último proyecto en el que hemos estado trabajando, y del que estamos muy orgullosos.
Yo, por mi parte, ejerzo como consultor independiente, además de trabajar a jornada completa con los amigos de Otro Proyecto en algo muy gordo y muy bonito que podréis ver (espero) después de verano.