El mismo chorizo…

Aprovechando mis pequeñas vacaciones en Valladolid (que han resultado no ser tan vacaciones), he querido disfrutar de los recuerdos, de las cosas que tuve por aqui, esos pequeños detalles que, aunque no nos damos cuenta, están ahi.

Cuando aun iba al instituto, una pequeña panadería de barrio empezó a vender bocadillos por 100 pesetas, y ahi íbamos, recreo tras recreo, a por nuestra merecida recompensa después de tres horas de clase. Media barra de bocadillo con un chorizo de lo más excelente, cosa fina oiga.

Hoy, lo he vuelto a hacer. Siguen poniendo bocadillos, y siguen sabiendo exactamente igual. Y he andado hacia casa con mi flauta de chorizo, como si volviera a tener 14 años.

ESAS, son las pequeñas cosas de la vida que te hacen disfrutar.

Artículos relacionados